Un poco sobre mí

Donde empezó la curiosidad
Hola, soy Jesica…
Desde muy pequeña me interesó entender cómo funciona la vida. La biología fue siempre un punto de fascinación: lo microscópico, lo vivo, lo que cambia. Durante un tiempo pensé en estudiar química, luego medicina, hasta que en una clase de psiquiatría encontré algo que ordenó todas esas preguntas: la mente humana. Ese espacio donde conviven lo biológico, lo emocional y aquello que no siempre se puede explicar con palabras. Desde entonces, ese camino no se interrumpió.
El comienzo de mi formación
Ese interés por lo vivo y por los procesos orgánicos sigue presente hoy en mi forma de trabajar como psicóloga. En 2017, cuando me recibí tenía una base sólida en psicoanálisis y, aunque me atraía la Gestalt, no terminaba de encontrar allí el encuadre que buscaba. Más adelante me acerqué a las terapias cognitivas, motivada por la evidencia científica y por la posibilidad de comprender con mayor claridad la relación entre pensamientos, emociones y comportamientos. Ese fue mi enfoque durante varios años.
Permitir que la práctica se transforme
A la vez, entendí que no quería limitar mi práctica a un único tema ni a un solo encuadre.
Emigrar abrió nuevas preguntas vitales y profesionales, y esas experiencias también pasaron a formar parte de mi manera de comprender la salud mental.
En 2025 apareció el arte, en un momento personal especialmente complejo. La experiencia con acuarelas, colores y elementos de la naturaleza no solo tuvo un valor subjetivo, sino que despertó mi interés clínico. Me fascinó entender cómo el arte regula, cómo calma, cómo literalmente puede modificar el cerebro. Desde entonces, integro la creatividad como un posible recurso terapéutico. No como arteterapia formal, sino como herramientas complementarias en las sesiones.
En mi camino profesional también me encontré con la terapia cognitiva posracionalista, que terminó de darme el lenguaje que buscaba: cercano, humano, empático. Me di cuenta de que yo ya acompañaba así: desde la presencia, no solo desde la técnica.


Caminar en compañia
Hoy, el eje de mi trabajo es que la persona se sienta segura en sesión. Un espacio sin juicio, donde sea posible detenerse, respirar y pensar(se).
No concibo la terapia como la aplicación de técnicas estandarizadas, sino como un proceso singular: no adapto personas a métodos, sino que construyo el tratamiento a partir de cada historia. Las técnicas son herramientas; el proceso, siempre único.
Mi enfoque es integrativo y el trabajo terapéutico se diseña de manera cuidadosa y personalizada, respetando los tiempos, los recursos y el momento vital de cada persona.
No creo en soluciones rápidas ni en fórmulas universales. Creo en procesos sostenidos, en el cuidado del vínculo terapéutico y en un acompañamiento consciente.
Si estás buscando un espacio profesional y seguro para tu bienestar emocional, o si necesitás empezar a ordenar algo interno, puedo acompañarte en ese recorrido