En este espacio te comparto el enfoque desde el cual acompaño los procesos terapéuticos y cómo se desarrolla el trabajo en sesión.

Trabajo desde un enfoque integrativo, lo que implica que no utilizo un único modelo de manera rígida, sino que integro distintas herramientas según las necesidades de cada proceso.
Mi base teórica se apoya en la terapia cognitiva posracionalista, que entiende la experiencia humana como un proceso en constante construcción. Desde esta mirada, no se trata solo de “corregir pensamientos” o reducir síntomas, sino de comprender cómo cada persona organiza su forma de sentir, pensar y vincularse.
También incorporo aportes de las terapias cognitivas, especialmente en lo que refiere a la relación entre pensamientos, emociones y comportamientos, así como intervenciones orientadas a la identificación y modificación de patrones disfuncionales.
A su vez, integro recursos de terapias de tercera generación, como la terapia de aceptación y compromiso (ACT) y prácticas de mindfulness, orientadas al desarrollo de la atención plena y a la modificación de la relación con los propios pensamientos y estados internos.
El eje no está puesto en la aplicación de técnicas de forma estandarizada, sino en la construcción de un proceso terapéutico singular, que tenga sentido para cada persona.
Darle forma a lo que aparece confuso o difícil de nombrar.
Comprender formas repetidas de vincularse, pensar y responder.
Construir alternativas más conscientes y acordes al momento actual.
Incorporar recursos que acompañen la regulación y comprensión del proceso.
En algunos procesos, integro recursos creativos como una forma de acceder a experiencias que no siempre pueden elaborarse desde lo verbal.
El uso de la escritura, el dibujo o la acuarela puede funcionar como una vía complementaria para la expresión, la regulación emocional y la comprensión de lo que está ocurriendo internamente.
Por ejemplo, en una sesión podría proponerse:
No se trata de arteterapia formal, sino de herramientas que se incorporan cuando resultan pertinentes dentro del proceso terapéutico.
En algunos procesos, propongo trabajar con un cuaderno personal de terapia.
Este puede funcionar como un espacio de registro donde anotar ideas, asociaciones o elementos significativos que surgen en sesión, así como también dar lugar a lo que se va movilizando entre encuentros.
En ocasiones, puede incluir preguntas de trabajo entre sesiones, ejercicios de escritura o propuestas complementarias que acompañen el proceso.
No constituye un requisito ni una tarea obligatoria, sino una herramienta que se incorpora en función de las características y necesidades de cada persona.

Psicóloga
Universidad Nacional de Rosario · 2017
Posgrado teórico-práctico en Terapia Cognitivo Conductual
Universidad Nacional de Rosario · 2018
Posgrado en Psicoterapia Cognitiva Posracionalista
Centro John Bowlby · 2025–2026
Podemos trabajar juntos para entender lo que te está pasando y encontrar formas más claras y posibles de transitarlo.
Si estás buscando empezar un proceso terapéutico, podés escribirme para coordinar una primera consulta.