Psicoterapia para la autoexigencia

Cuando sentir que nunca es suficiente se vuelve agotador...
Exigirte todo el tiempo.
Sentir culpa al descansar.
Pensar demasiado las cosas.
Vivir intentando llegar a todo.
A veces la autoexigencia aparece de forma silenciosa: como una presión interna constante que hace difícil frenar, disfrutar o sentir calma incluso cuando las cosas “están bien”.
¿Cómo se puede sentir la autoexigencia?
La autoexigencia puede aparecer de muchas formas.
Como una sensación constante de tener que hacer más, hacerlo mejor o no equivocarse.
También puede sentirse como ansiedad, cansancio mental, frustración con uno mismo/a o dificultad para desconectarse.
Muchas veces, detrás de esa exigencia, hay miedo al error, necesidad de control o una sensación profunda de no sentirse suficiente.
Un espacio para empezar a bajar la exigencia
Trabajo desde una mirada cercana, flexible y respetuosa de tus tiempos.
El proceso terapéutico se construye en conjunto, entendiendo cómo funciona esa autoexigencia en tu historia, en tus vínculos y en la manera en la que aprendiste a relacionarte con vos mismo/a.
La terapia puede ayudarte a encontrar más claridad, registrar tus necesidades y construir una forma más sostenible de habitar tu vida cotidiana.
¿Cómo puedo acompañarte?
Trabajo desde una mirada cercana, flexible y respetuosa de tus tiempos.
El proceso se va construyendo en el encuentro, a partir de lo que traés, de tu forma de sentir y de lo que necesitás en este momento.
La terapia puede ayudarte a registrar con más claridad lo que te pasa, encontrar recursos para regularte y construir una forma más amable de acompañarte cuando la ansiedad aparece.
Este espacio puede ser para vos si...
- Sentís que nunca hacés suficiente
- Te cuesta descansar sin culpa
- Vivís en estado de exigencia constante
- Sos muy duro/a con vos mismo/a
- Te frustrás mucho cuando las cosas no salen como esperabas
- Necesitás un espacio para bajar la presión y sentir más calma
Dar el primer paso
No necesitás estar completamente agotado/a para pedir ayuda.
A veces alcanza con sentir que sostener todo de esta manera empezó a pesar demasiado.
Podés escribirme aunque todavía no sepas bien cómo poner en palabras lo que te pasa.